domingo, 29 de noviembre de 2009
Como todo cuento con final feliz, empezó de una bonita pareja de chihuahuas, la madre era color negro - fuego, con una cara muy expresiva y unos ojos marrones como la coca - cola (1,5 kg), el padre era de color blanco y negro, con una preciosa cabeza amanzanada y de un cuerpo muy estilizado (1,3). De esta idílica historia de amor nacieron dos pequeños...
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